El factor Brown
La elección del republicano Scott Brown como senador de Massachusetts –cargo que durante cinco décadas ocupó el líder demócrata Edward Kennedy, fallecido el año pasado a causa de un cáncer al cerebro- hizo saltar las alarmas. El partido del presidente perdió la mayoría absoluta en el Senado, de 60 votos.
Pero el análisis es demasiado simple. Los demócratas lograron en 2008 un total de 58 asientos, de un total de 100, más el apoyo condicionado de dos asientos independientes, los senadores Joe Lieberman (Connecticut) y Bernard Sanders (Vermont). Con la pérdida del escaño de Massachusetts la cuota bajó a 57, pero eso no quiere decir que el 100 por ciento de los demócratas apoya la reforma migratoria que empuja Obama y que pretende legalizar a la mayoría de indocumentados que viven en el país.
Para algunos, 57 votos es una cantidad cómoda y mejor posicionada que el número obtenido por los demócratas en los comicios de 2006, que apenas sobrepasó los 51 y con ello se hicieron con el control del Senado. Dos de las piezas existentes, por citar un ejemplo, los representantes de Arkanzas, Blanche Lincoln y Mark Prior, están entre los más conservadores.
“Ellos primero piensan primero en el ‘enforzamiento’ de la ley y no en la legalización”, dijo a Univision.com Louis Caldera, directivo del Center for American Progress con sede en Washington DC. Agregó que la mayoría de sus electores no es proclive a la reforma migratoria que promueve el presidente.
A mediados del año pasado, Eliseo Medina, vicepresidente del Service Employees International Union (SEIU), precisó que entre 10 y 12 Senadores demócratas no apoyaban la reforma migratoria amplia y eso obligaba al partido demócrata a “buscar alianzas” con los republicanos para reunir los 60 votos necesarios que se requieren para su aprobación.
Así las cosas, el triunfo de Brown simplemente se trata de un golpe de impacto publicitario conseguido en un simbólico bastión demócrata, pero en ningún caso pesará en la decisión de aprobar o rechazar un programa para legalizar a los casi 12 millones de extranjeros sin papeles.
Desde el comienzo de su mandato Obama enfatizó que antes de tratar la reforma migratoria se enfocaría primero en asuntos más importantes para la nación, tal como la crisis económica, la seguridad nacional y la guerra contra el terrorismo. Y no ha variado la estrategia.
Pocas horas antes de la rendición del informe, fuentes de la Administración consultadas por Univision.com reiteraron que los planes del presidente siguen en pie, que el tema económico predomina en su agenda y que la reforma de la salud es un “tema económico” que debe seguir siendo tratado con la misma importancia que se va visto hasta ahora.
Destacaron que los esfuerzos ejecutados en el curso del primer año de mandato, por ejemplo, estuvieron enfocados en el rescate de la economía de una grave crisis, “de una caída libre”, y que hoy en día “se están viendo señas de crecimiento” y reconocieron que todavía “falta mucho por hacer”.
Ya lo sabían
Un punto válido mencionado se refiere a que Obama no se lanzó como candidato a la presidencia por que iba a ser fácil enfrentar los desafíos, y que no tiene la intención de heredar a la siguiente Administración y Congreso los problemas que él recibió de su predecesor George W. Bush, entre ellos la reforma migratoria.
“Continuamos trabajando de cerca con miembros de ambos partidos sobre este importante tema para forjar una propuesta que pueda lograr apoyo amplio”, dijo a Univision Luis Miranda, portavoz hispano de la Casa Blanca.
La propuesta citada por Miranda se refiere a un plan que redactan los Senadores Charles Schumer (demócrata de Nueva York) y Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur), iniciativa que se basa en un fuerte componente de seguridad nacional (fronteras, Border Patrol, verificación de empleos y reformas al sistema de inmigración).
En octubre del año pasado la Secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Janet Napolitano, adelantó que el proyecto agrega una “rigurosa” vía de legalización para indocumentados que carezcan de antecedentes criminales, paguen impuestos, sean fichados y paguen una multa antes de iniciar el proceso hacia, primero, una residencia temporal por seis años y luego la residencia permanente.
Tres meses después Obama, aunque en apenas un par de segundos, Obama volvió a citar el tema en su primer informe sobre el Estado de la Unión. Lo ha vuelto a proponer, pero quien al final dispondrá no será él ni su Administración, sino el Congreso, demócratas y republicanos, porque ninguno tiene la mayoría absoluta en ninguna de las dos Cámaras.
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